miércoles, 17 de abril de 2013


Crónica de una dictadura 
a n u n c i a d a
(Crónica especial).



Tiempos difíciles los que vive el país, no? Ya hasta poner un tweet de cualquier cosa que no este ligado a la situación política actual del país es razón para ser tildado automáticamente de apátrida. Mi televisor no se ha movido en días de la señal de Globovisión (ya parezco señora de El Cafetal).  

Y es que desde el 14 de de abril, fecha aquella de las elecciones más importantes de los últimos tiempos en Venezuela, ningún ciudadano ha tenido paz.

Eran ya pasadas las 11 de la noche cuando la tan esperada Tibisay Lucena (Vaya que sí se hace esperar esa señora, me pregunto si así se habrá hecho esperar en sus 15 años) salió a darle la terrible noticia al país… “Nicolás Maduro Moros, nuevo presidente electo de la república” esa oración que no contiene ni 10 palabras bastó para prender la mecha de un país que todos creían extinta. Una diferencia de apenas 1% le habría quitado la presidencia al flaco más querido por Venezuela, Henrique Capriles Radonski.

Enseguida apareció el candidato del bigote, perdón, del Psuv, asumiendo su victoria, muy vanagloriosamente y sin dejar espacio a la humildad celebró su triunfo. Pero algo muy curioso dijo en su discurso, y digo curioso porque ya los mensajes de odio y resentimiento se han hecho rutina, y fue el exclamar que si querían reconteo harían reconteo.

Después de un discurso lleno de ventajismo por fin se pudo escuchar al candidato de la oposición, quien muy notoriamente afectado dijo que no reconocía esos resultados y con mucha razón para dudar, más de 3 mil irregularidades presentadas ese día en los comicios electorales no son algo que te llene de mucha confianza en el resultado.

Desde entonces Venezuela es otra, ya no se habla de mayoría ni de “un grupito” se habla de mitades, se habla de que Venezuela es un país claramente dividido, donde existen dos corrientes de pensamientos muy diferentes, ya no se siente la tristeza de aquellos que siempre se sintieron desertados sino la voz de la impotencia de los mismos. Cacerolas y cohetes serán los protagonistas de esta historia, que si me preguntan, está cerca a su final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario